Los domingos me los tomo con calma. Alargo el estar tirado en la cama. Siempre tengo cosas que hacer, pero todas pueden esperar. Tus prioridades definen tu vida. El tiempo lo dedicas a lo que para ti es importante. Hablamos, reímos. Jugamos en la cama. Es la mejor manera de empezar el día. Una ducha caliente en invierno. Agradezco lo que tengo. Todo cuanto me rodea. Tengo demasiadas cosas que hacer, pero todas pueden esperar. Hace tiempo que no me comparo con los demás. Vivo mi presente. Observo. Me ilusiono. Acto seguido, aparecen la paz y la serenidad. Es tu propia responsabilidad, no la de los demás. Hoy no desayuno. Nos preparamos un café y nos sentamos a hablar. Pronto tendremos un viaje. Nos interrumpimos constantemente porque la emoción es más fuerte. No hay ningún pensamiento que atender.

Me siento junto al fuego. Me sirvo una copa de vino. Tinto, obvio. Con días de lluvia sienta mejor. Después de una larga jornada, como cada día, la música es más animada. Cantar, reír un poco. Desconectar al fin y al cabo. Estudiar y aprender algo nuevo, planchar. A veces deporte, pero no es lo habitual. En invierno cuesta más, pero no fallo, menos cuando me rompo algún hueso. Exagero, me encanta. Hoy mi pareja trabaja hasta tarde. El capítulo de Netflix tendrá que esperar.